24 agosto 2005

Hablando en Serie: Buscado Novia en TV

Cada día estoy más sorprendido de lo que es capaz de hacer la gente por salir en la televisión. Si, vale, ya se que no resulta muy creíble viniendo de alguien que escribe todas estas gilipolleces en su blog para ver si le llaman los de la Paramount Comedy (maldita sea, ¿a que esperan?) Pero créanme, hasta los malos cómicos hemos sido desbancados del puesto de seres más lamentable de la pequeña pantalla.

¿Qué que ha podido producir semejante acontecimiento? Pues que va a ser. El Motor Universal de Platón; el Principio Primero de Descartes: el moje. Si, no nos engañemos, es por mojar por lo que los tíos van a ese nuevo programa de televisión a buscar pareja. Y el tema es escalofriante.

Es cierto que programas del estilo los ha habido ya desde antes de que Franco dejase de inaugurar pantanos. Uno iba, se sentaba con otros maromos y se iban haciendo preguntas sobre gustos a ver a que tía le endosabas la respuesta. La cosa no pasaba de estar treinta minutos sentado en una banqueta mientras toda España se preguntaba que motivó tu fracaso por los métodos tradicionales de ligue (si no se lo preguntaban es que la cosa ya era chunga) mientras el presentador hacia chistes bastante pobres a tu costa.

Ahora el tema es a lo grande. Y no se trata de que desde que manda ZP puedas endosarles las respuestas también a los otros maromos a ver si cae cacho, nada de eso. Para empezar, probablemente mi toque preferido: la participación de la madre.

El concursante va acompañado de su mamá que hace preguntas, critica, y vota. Vamos, lo mismo que en la vida real, pero delante de las cámaras. Y ahí vas tú, valiente, a ver si pillas en la tele ya que ese pedazo de nariz que tienes no te ha dejado más remedio. Y detrás entra tu madre:

- Bueno – dice la presentadora –. A ver si Jerónimo tiene suerte y encuentra el amor de su vida.
- No lo se – le responde tu madre como si hubiera estado toda la vida trabajando en televisión -. Por que con esa cacho napia que tiene lo único que pilla este son pañuelos.
- Vamos, vamos, “Conchi”, no será para tanto. Seguro que Jerónimo es todo un ligón…
- ¿Quién, este? ¡Que va a ser un ligón! ¡Este lo que es tonto!

Y el programa acaba de empezar. Cuando toca votar, la situación ya es la leche:

- Bueno, Jerónimo, ¿Con quién te quedas? A Miriam le encanta el deporte, tanto verlo como practicarlo, le gusta la cocina exótica y, sobre todo, el sexo. Rebustiana colecciona piedras con formas de animales.
- ¡Miriam! ¡Miriam!
- Muy bien Jerónimo, súbete los pantalones y escuchemos lo que opina tu madre.
- La “Rebu”. Que la Miriam esa tiene pinta de pilingui…
- ¡Pero máma!
- ¡Ni máma, ni pápa! ¡Tu a callar que pareces tonto!

Pero que tu madre te humille en antena no es suficiente. Es esencial que tu mismo participes del escarnio. Y es ahí donde uno comienza a atar cabos sobre las circunstancias psicológicas que rodean al tipo de personas que asisten a este programa.

Primero, una visita guiada a tu habitación. Ya antes de entrar, surge la primera pregunta: “tío, tienes treinta y cinco ¿por qué sigues viviendo con tus padres?”. Pregunta que se ve aclarada una vez dentro: “Por la misma razón por la que tienes peluches encima de tu cama de 1,60x60”.

- Estos son Guille y Frux – presenta a sus peluches -. Mis dos mejores amigos.

¿No habrás querido decir tus dos “únicos” amigos? Por que la gente que tiene maquetas de Star Wars y muñecos del Señor de los Anillos en su habitación tiene a otros frikis por amigos. Dime, ¿con quién os vais tu, Guille y Frux de copas?

Y la diversión no acaba aquí, por que tras la visita a la habitación, llega mi segundo toque preferido: la descripción personal. Que, invariablemente empieza con “soy un tipo sensible”.

Vamos a ver, llegados a este punto, ya teníamos una idea bastante clara de tu “sensibilidad”. Vamos, que nadie te veía por ahí conduciendo una choper mientras bebes aguarrás y abandonas a adolescentes embarazadas. Así que, exactamente, ¿que pretendes aclarar?

Seguidamente, una sucesión de gustos y aficiones normalmente poco originales: “Me gusta la naturaleza”, “me encanta el deporte”, “adoro leer”, etc. Bien mirado, esta sección es un poco estúpida, no creo que vaya nadie diciendo:

- Bueno, a mi lo que me gusta es engordar como una morsa delante del televisor, quemar libros y verter residuos tóxicos en el mar.

Aunque quizás sea por que casi todos los presidentes de multinacionales y dictadores fascistas ya tienen novia, por lo que no necesitan de este programa.

Esta parte se prolonga, de alguna manera, es una especie de fase de preguntas personales en la que la presentadora va indagando sobre facetas de la vida y obra del concursante y las candidatas deben intentar adivinar su respuesta:

- ¿Te gusta el deporte de riesgo o prefieres las actividades relajadas?
- El deporte de riesgo, sin duda.
- ¡Vaya, ambas chicas han acertado!
- Y ahora, prefieres los viajes a sitios cercanos o a lugares exóticos.
- Para mí, donde este perderse por los confines de la ancestral china que se quite lo demás.
- Todo un aventurero, ¿eh? ¡Y nuevamente ambas chicas han acertado! Te tienen calado.

¡Joder si nos tienen calados! Por qué aquí, Marco Polo, tiene pinta de creer que el puenting es un nuevo tipo de timo aéreo y eso de Ancestral China debe ser el restaurante coreano de debajo de su oficina.

Claro esta, una humillación de tal calibre no podría quedar completa sin la participación de la elegida por madre e hijo. Aunque primero, toca darse un poco de caña a si misma, que aquí hay para repartir. Así que antes de la cena con el concursante, graban a la anfitriona rajando con las colegas, hermanas, familiares o lo que sea que tenga al lado. Claro, si el tipo es el “sensible” pues a alguien le tocaba ser el duro:

- Si es atrevido mejor, donde va a parar. Por que yo ya fui la primera que se puso en “top-less” en Samarruga de la Punta*. Me quite lo de arriba y ¡hala, manteca pa´l bizcocho! Y todo el mundo allí mirando y yo, como si nada.

Y ya para finalizar, la entrevista a la susodicha cabecilla del movimiento por la liberación de la mujer, que, tras la cena, va a explicar a toda la audiencia cuatro cosas sobre su pretendiente:

- Buf, que va, ¡Es que tiene pelo!**
- ¿Pelo?
- Si, por todo el cuerpo… ¡Horrible!

¡Toma sensibilidad! La de la cara de gilipollas que se te queda al ser rechazado delante de millones de espectadores. Y es que ya me estoy viendo a la Sra. “Conchi”:

- Hay hijo, encima de narigón, peludo… ¡Si es que eres tonto!

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* Humor a parte, la situación es verídica.
** Si, esta también.

4 comentarios:

Tania-chan dijo...

Juassssssssssssssssss, ¿no será el programa que presenta la tía de Siete vidas? Lo vi un poco hace unos días y me pareció lo más ridículo desde el programa aquél en que se casaban en directo (y los que eran rechazados, juas, rechazados delante de toda España).

Si es que hay que ser gilipollas ... no me llevan a un programa de estos a hacer el bufón ni por todo el oro del mundo.

WaaghMan dijo...

Esto del spam en los comentarios empieza a ser cargante :P.

Qué puedo decir que no hayas escrito ya? En fin, que la televisión da pena :P

ROCH dijo...

Nota de Administración: entre el comentario de _Ithilien_ y el de WaaghMan habia SPAM que he borrado por razones obvias.

Dulivan dijo...

Es interesante saber hasta que nivel se puede humillar uno... ¡o una!

- "no, veras, es que yo queria a un hombre no tan peludo, guapo, con dinero e inteligente..." ¿¿entonces pa que vienes al programa al que van todos los fracasados??

Siempre encontre estos programas estupidos y sin sentido... en fin, seguire viendo "pasion de gavilanes" que por lo menos las chicas son mas atractivas :P